lunes, 20 de febrero de 2012

Ubicar


Para los hispanoamericanos el diccionario RAE es una caja de sorpresas, cuando no de Pandora. No es tan grave encontrarnos con que ciertos usos coloquiales que considerábamos sólo peninsulares se nos atribuyen a todos (salvo para el pobre estudiante ­-extranjero- de español). El problema más serio se produce a propósito de los usos que siempre hemos considerado universales y que el DRAE declara americanismos. Uno de ellos es el verbo “ubicar”.
ubicar.
(Del lat. ubi, en donde).
1. tr. Am. Situar o instalar en determinado espacio o lugar.
2. tr. Arg., Cuba, Hond. y Ur. colocar (‖ acomodar a alguien en un empleo). U. t. c. prnl.
3. tr. Arg., Hond. y Ur. Traer a la memoria algo o a alguien.
4. tr. Arg., Méx. y Ur. hallar (‖ dar con lo que se busca).
5. tr. Méx. buscar (‖ hacer algo para hallar).
6. intr. Estar en determinado espacio o lugar. U. m. c. prnl.
7. prnl. Ur. Obtener un buen puesto en un concurso.

Según esto, la única variante válida para todos es la sexta, “estar en determinado espacio o lugar”. Se trataría de un verbo intransitivo, usado también como pronominal. Como la RAE no da ejemplos en este caso, no vemos cómo sería un uso intransitivo no pronominal, pero no importa, entendemos que se refieren al significado del verbo en frases como “se ubica en”, que curiosamente solemos aplicar más frecuentemente con significado abstracto y no propiamente espacial: “se ubica entre los diez mejores”, y más raramente “se ubica al final de la Avenida Bolívar”. Lo que se “americaniza” es la forma transitiva: “ubicamos a los decanos en la primera fila y a los directores en la segunda” (en el sentido de colocarlos, de determinar para ellos un sitio), o también, “lo ubicamos en su casa” (en el sentido de “lo encontramos”, más precisamente, “supimos que era allí donde estaba).

Llama la atención que después de la primera acepción, que establece el significado panamericano general, vienen extrañas precisiones (Arg., Hond. y Ur.) que nos hacen preguntarnos cómo se entiende este verbo en los países hispanoamericanos que no se mencionan. Mi opinión desinformada es que todos lo usamos más o menos igual.

Después de estas vueltas, lo que resulta un poco cómico y desconcertante es hallar en la página de la (española) Fundación del Español Urgente, a propósito de otra palabra, lo siguiente:

¿Bajo qué categoría podemos ubicar la palabra «mensajear»?

martes, 7 de febrero de 2012

Pavo, pava


Llama la atención que el normalmente parco diccionario de la RAE se extienda tanto para explicarnos qué es un pavo.

pavo.
(Del lat. pavus, el pavo real).
1.      m. Ave del orden de las Galliformes, oriunda de América, donde en estado salvaje llega a tener un metro de alto, trece decímetros desde la punta del pico hasta el extremo de la cola, dos metros de envergadura y 20 kg de peso. Tiene plumaje de color pardo verdoso con reflejos cobrizos y manchas blanquecinas en los extremos de las alas y de la cola, cabeza y cuello cubiertos de carúnculas rojas, así como la membrana eréctil que lleva encima del pico, tarsos negruzcos muy fuertes, dedos largos, y en el pecho un mechón de cerdas de tres a cuatro centímetros de longitud. La hembra es algo menor, pero semejante al macho en todo lo demás. En domesticidad, el ave ha disminuido de tamaño y ha cambiado el color del plumaje. Hay variedades negras, rubias y blancas. 


Siguiendo algún criterio que reconozco se me escapa, a otras aves igualmente dignas, como  la gallina o la paloma, no se les dedican más de dos líneas y nos quedamos sin saber a qué orden pertenecen o de dónde son oriundas. 


paloma.
(Del lat. vulg. palumba).
1. f. Ave domesticada que provino de la paloma silvestre y de la que hay muchas variedades o castas, que se diferencian principalmente por el tamaño o el color.

gallina.
(Del lat. gallīna).
1. f. Hembra del gallo, de menor tamaño que este, cresta pequeña o rudimentaria, cola sin cobijas prolongadas y tarsos sin espolones.


Desde luego, para un diccionario no enciclopédico lo adecuado sería limitarse a estas definiciones cortas. Quienes después de averiguar qué significa la palabra quieran profundizar más en el asunto deberían consultar obras especiales. De paso, y volviendo a nuestro pavo, ¿por qué entre la indicación del metro de altura y los dos metros de envergadura aparecen “trece decímetros” y no 1,30 m o “un metro con treinta centímetros” para medir la distancia de la cabeza a la cola? Todo es bastante raro.

Lo que me interesaba, no obstante, eran las otras acepciones de “pavo”, las coloquiales. Siempre curiosamente, la RAE registra algunas, pero ninguna de las que yo conozco.

2. m. coloq. Hombre soso o incauto. U. t. c. adj.
3. m. Bol., Chile, Pan. y Perú. polizón (‖ persona que se embarca clandestinamente).
4. m. Ec. Persona que entra en un espectáculo público sin pagar.
5. m. coloq. Ec. joroba (‖ giba).


La acepción (2), que por defecto deberíamos considerar propia de todo hablante (ya que no tiene ninguna marca, del tipo Esp), se parece a un uso que he encontrado en Madrid, ligeramente distinto. “Llamé al pavo y dijo que no hay ningún problema”. En esta clase de expresión mi interpretación natural ha sido la de equipararla a “tipo”: referencia a un sujeto que, sin ser negativa, expresa una leve desconfianza o distancia, “el tipo que vino a reparar la caldera” (es cierto que también decimos que alguien “es un gran tipo”; pero no creo que la comparación alcance esta variante).

En Madrid también se usa “pavo” para hablar de dinero: “me costó cien pavos”, por “me costó cien euros”. Creo que este uso es reciente.

En cambio, “pavo” se emplea en Argentina de manera muy extendida en el sentido de “tonto”, aunque con un carácter aún menos negativo y casi cariñoso (de “pavo” proviene, claro, “pavada”). Este significado parece vinculado a una expresión que sí registra el DRAE:

Edad del pavo.
1.      f. Aquella en que se pasa de la niñez a la adolescencia, lo cual influye en el carácter y en el modo de comportarse.

Lo que me lleva a la acepción venezolana (también, muy extendida) según la cual, en efecto, se llama “pavo” o “pava” al adolescente, con un matiz encomiástico adicional en el sentido de “guapo” (no naturalmente guapo, sino bien arreglado o a la moda). 
También cabe aquí, un venezolanismo del que sí se ocupa el DRAE:

pava
5. f. Ven. Mala suerte que se tiene o se contagia.

Y, además, un uso supuestamente privativo de argentinos y paraguayos, aunque dudo que los uruguayos no lo sigan:

pava
3. f. Arg. y Par. Recipiente de metal o hierro esmaltado, con asa en la parte superior, tapa y pico, que se usa para calentar agua.

Para terminar, un pequeño misterio. Con independencia de todas las variantes comentadas, parece ser que todos los hispanohablantes estamos de acuerdo en que “pava” significa:

2. f. coloq. Mujer sosa y desgarbada. U. t. c. adj.

Confieso no haberlo escuchado en mi vida.

lunes, 30 de enero de 2012

Curiosidades del diccionario RAE

Si nos presentaran las siguiente lista de palabras
bofia, canguelo, capullo [tonto], cubo [en el sentido de recipiente], curro, cutre, chorizo, chorrada, [ladrón], fetén, follar, gachí, gilipollas, guay, madero [policía], mamón [insulto], marrón [problema], molar [agradar], mono [bonito], paleto, parné, pichichi, pijo, pringado, subidón,  virguería,
las reconoceremos inmediatamente como típicamente peninsulares, algunas incluso quizá nos parezcan aún más locales (madrileñismos, tal vez). Si ese fuera el caso, debería aparecer una indicación, como en efecto sucede con "guay":
guay.
1. adj. coloq. Esp. Muy bueno, estupendo.
2. adv. m. coloq. Esp. Muy bien.
Pues bien, de toda la lista, "guay" es la única palabra con la señal Esp; las demás pasan por usos del español en general. Como esto, evidentemente, no es así, hace un tiempo consulté el problema con la RAE. Lo que yo daba por sentado es que todos estos (y muchos más que nos aburriríamos buscando) son españolismos que han omitido especificar, pero la respuesta fue que si los redactores no tienen pruebas de que sólo se usan en España, los dan por universales. Copio dicha respuesta.
En relación con su consulta, le remitimos la siguiente información:
Sobre el proceso de incorporación de voces al DRAE le remitimos a las explicaciones que se contienen en la correspondiente aplicación de nuestra página electrónica. Entre las voces que se incorporan al diccionario las hay, obviamente, de procedencia española, pero también de procedencia americana. Tenga usted en cuenta que las Academias americanas ejercen una constante labor de asesoramiento en el Instituto de Lexicografía. Por otra parte, ponemos en su conocimiento el uso en el DRAE de la abreviatura Esp., que marca los españolismos o voces cuyo uso se restringe geográficamente a nuestro país. En el caso de subidón, suponemos que la documentación con la que contaron los redactores que elaboraron el artículo no respaldaba esta afirmación. No obstante, transmitiremos sus comentarios al Instituto de Lexicografía para su valoración.
Como la duda no se me aclaraba, insistí "erre que erre" (otro españolismo universal) y les volví a escribir.
Departamento de «Español al día»
Real Academia Española
El número de hablantes del español en España representa aproximadamente el 12 % del número total de hispanohablantes. No se entiende por qué voces típicas del uso peninsular, incluso coloquial, son presentadas en el diccionario como propias del idioma sin más. A no ser que se considere a los americanismos como desviaciones y a cualquier novedad del español peninsular ("marcha", "molar", "primo", "guiri", o frases como "a tomar por culo", "hacerse el sueco", "cacho bruto") como evolución normal de la lengua. El problema es particularmente grave para los hablantes de otros idiomas que aprenden español por esta norma engañosa y son inducidos a creer que se les entenderá en cualquier sitio cuando pregunten, por ejemplo, por el "lavabo" o cuando quieran "salir de marcha". Son muy pocos los vocablos y expresiones de este tipo en los que se adjunta la indicación "Esp".
Me respondieron con cortesía y aplicación adjuntando muestras de ciertos usos en medios hispanoamericanos:
En relación con su consulta, le remitimos la siguiente información:

     Le agradecemos muy sinceramente sus observaciones, que hemos remitido al Instituto de Lexicografía de la Real Academia Española, encargado de las enmiendas y adiciones al Diccionario académico, para que las estudie y eventualmente proceda a la enmienda correspondiente en la próxima edición.

     No obstante, no siempre es sencillo establecer perfectamente el área de uso de una voz. Si acaso en algún ejemplo, como guiri, parece que puede ser solo empleada en España, otros mantienen mayor expansión. Valgan unas escasas muestras:

     1978 Hoy, 01-07/02/1978 : EL LECTOR TIENE LA ÚLTIMA PALABRA (CHILE).
     Para poner las cosas en su lugar y en aras de la excelente calidad que ha mantenido HOY, estimo que no es ocasión para "hacerse el sueco".

     1988 Rojo, José Andrés Hotel Madrid (BOLIVIA).
     ¿Qué ha pasado? Que la torre se ha ido a tomar por culo. Y discúlpenme este vocabulario, pero debajo de esos sonidos es casi un exorcismo. El edificio se ha hundido, el hogar de las certezas, el baúl de las convenciones se ha abierto.  

     1991 Polimeni, Carlos, Luca / ARGENTINA).
Yo le hago la apología a la ginebra, pero ahora ya no quiero más. Nunca pensé que fuera el elixir de la vida, más bien es el elixir de la muerte, y te vas dando cuenta dentro de tu cuerpo, te vas dando cuenta que algo se está muriendo, se está extinguiendo. Pero había una época en que nada me importaba un carajo; ni grabar, ni los recitales, ni el público. Me tomaba todo y a tomar por culo. Ahora no. Quizá el éxito me ayudó a salir de eso.

     Reciba un cordial saludo.
__________
Departamento de «Español al día»
Real Academia Española
"Escasas muestras", en efecto. ¿Valen? Lo dudo. Hay un ejemplo argentino de "a tomar por culo". Ignoro por qué el señor Polimeni eligió esa expresión cuando decidió renunciar a la ginebra, pero puedo asegurar que fuera de este caso no la había yo leído ni oído jamás de parte de un hispanoamericano. Está claro que es muy difícil precisar el área de ciertos usos, pero nos interesan los usos típicos, no las ocurrencias estilísticas que podamos tener de vez en cuando.

Quizá lo más decente sería dejar estos coloquialismos más o menos regionales para cuando haya tiempo y ganas de estudiarlos en serio y separarlos en diccionarios especiales, en lugar de acumularlos de manera desordenada en un solo vertedero.

domingo, 22 de enero de 2012

El italiano en Argentina

Aunque la influencia del italiano en el habla de los argentinos es muy conocida (empezando por el acento), los argentinos no dejamos de sorprendernos al descubrir el origen italiano de ciertos usos. Así, fue para mí toda una revelación decubrir que el muy arraigado guarda (cuidado, atención) era italiano puro: guardare=mirar, atender. Una expresión típica es (o era) "guarda el hilo", sin significado específico. Encuentro un periódico ecuatoriano que explica verosímilmente el origen de esto último:

Guarda el hilo es una expresión ya en desuso que significa ¡cuidado!, como podría ser ¡ojo al piojo!, ¡guarda el Cristo! Etc, y viene de una época en que los albañiles inundaban los barrios con sus plomadas, cucharas, andamios, baldes, pastones y asados...construyendo y construyendo, casas, frentes, veredas y no como ahora que es más fácil usurpar un predio y montar un amasijo de chozas al mejor estilo primitivo. Antes el hilo se usaba para delinear contornos, enderezar paredes y marcar límites, todo lo que no casualmente falta ahora. (http://www.eldiario.com.ec/noticias-manabi-ecuador/77350-guarda-el-hilo/)
Es raro que esto aparezca en un medio ecuatoriano. El autor de este apunte es argentino; aquí se habla de baldes, pastones, asados y veredas, y dudo mucho que en Ecuador se usen los mismos términos, al menos no todos (sobre todo, no creo que exista la costumbre de hacer asados en la obra, probablemente ya perdida en la misma Argentina).

También es común el uso de "má" en el sentido de "pero" en expresiones como "má sí", "má cómo" ("má sí, me quedo en casa y no voy a trabajar"; "¿má cómo? ¿no te pagó?"). En Rosario (no sé si en otros sitios) los niños llamaban "chicato" al corto de vista (¿cegato?) y "chitrulo" al tonto (esta palabra la reencontré viendo Los Soprano).

Mi último hallazgo es el del origen del "siete de velos", el siete de oros de la baraja española. Se trata del italiano sette bello, deformado por olvido de su etimología. Lo encontré en un artículo de 1965, "Italianismos generales en el español rioplatense", de Giovanni Meo-Zilio (http://cvc.cervantes.es/lengua/thesaurus/pdf/20/TH_20_001_072_0.pdf).

En ese documento aparecen otras palabras familiares. Transcribo algunas:

cazote: cazzotto=puñetazo
corso: desfile de carnaval; corso= calle principal. [Una expresión en que se usa es "corso a
    contramano", para referirse, justamente, a una contrariedad o inconveniente. De paso,
    "contramano" es "sentido opuesto" en una calle.]
crepar: Otro hallazgo. [Según el autor, es "reventar"; yo sólo la conocía como sinónimo de "morir".]
cucha: 'casilla del perro, cubil' y, luego, 'cama', it. cuccia, del francés couche.
feta: 'tajada', it. fetta. [Se aplica en especial a las rebanadas del fiambre.]
lungo: 'persona muy alta'
ma qué!, it. macché, 'de ninguna manera!'.
paco: it. pacco 'paquete'. Originariamente 'paquete de papeles inservibles con los que se estafa,
    haciéndolos pasar por papel moneda'.
piantarse: irse [y un "piantado" es un loco (ver Balada para un loco de Piazzolla].
sentir: oír


sábado, 21 de enero de 2012

Observaciones de Bioy y Borges

Empiezo copiando algunas de las observaciones que aparecen en los diarios de Bioy Casares (el que contiene los recuerdos sobre Borges y el suyo). Se trata por lo general de comentarios a usos típicos argentinos, en especial de Buenos Aires. En primera persona, el que habla es Bioy.
Recuerda Borges que, en otros tiempos, se decía en elogio de algo: muy de la berenjena, muy de la banana. También observa que, en algunas frases, agarrar indica tomar una resolución, una brusca decisión: «Entonces agarró y se enojó conmigo». «Agarré y me fui a Lomas de Zamora.»
Nunca había escuchado lo de la berenjena; debe ser un porteñismo muy antiguo. El uso de agarrar como se describe aquí, en cambio, es universal en Argentina (recuérdese Mafalda, cuando uno de los personajes dice "si no, agarro y me voy" y le responden "agarrá y andate").
"Con tal de. Curiosa expresión. 'Con tal de salir de su casa, inventaba los más inverosímiles compromisos'. Cuando yo era chico [Bioy nació en 1914], había gente que decía 'por tal'."
"Trucha. Pícaro, truhán. 'Fulano de tal es un trucha', solía decir [Manuel] Peyrou, con mezcla de gratitud y desprecio."
"Trucha" también, y ante todo, significa "cara" (v. http://www.asihablamos.com/?word=trucha). Hoy en día se usan, en Argentina y Uruguay, "trucho" y "trucha", para referirse a cualquier cosa falsa (http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=trucha).
"Cuando se retira Juan José Hernández, mi padre dice de él: «Es un pergenio bastante ilustradito. Lo que dice es de interés. Me revienta». Con Borges, buscamos pergenio en Garzón y en Segovia.(1) Borges agrega otra acepción, ejemplificada en la frase: «¡Y pensar que este pergenio maneja toda la clase!». No siempre es de uso peyorativo (aunque en el fondo, sí)." (NOTA 1: 1. GARZÓN, Tobías, Diccionario Argentino (1910). SEGOVIA, Lisandro, Diccionario de argentinismos, neologismos y barbarismos (1911). En la acepción de «niño de corta edad, que tiene vivezas, desplantes o habilidades de una persona grande, o que es presuntuoso y altanero » [ABAD (1976)], el vocablo es un argentinismo.
Yo no conocía la palabra. Según la RAE, en Uruguay significa "niño" (http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=pergenio)
"Cualquier cosa: cualquier cosa que se cruce, cualquier dificultad. '¿Almorzamos el jueves? Bueno, cualquier cosa me llamás.'"   
Se usa en otros sitios de Hispanoamérica.
"Zungado. Palabra del tiempo en que me vestían. Mi abuela decía: 'este chico está todo zungado' (pronunciado a la argentina, sungado). Quería decir que las mangas de la camisa quedaron arrolladas cuando me pusieron las del saco.
Desde luego, una reliquia. Nunca oído. Parece que hoy, en Brasil, se llama sunga al tanga masculino.
                                                                                                                      





Apertura

Abro este blog para comentar temas del castellano. Esos temas se distribuyen, me parece, en dos categorías: la de las diversas variantes que encontramos en la Península y en América y la de lo que podríamos llamar el castellano "central" o neutro, el que nos sirve para comunicarnos sin equívocos por encima de nuestras peculiaridades (el que se le enseñaría a un extranjero, digamos). El primer asunto es fascinante y divertido, además de ser una materia en la que la autoridad está en los usuarios, que pueden aportar datos acerca de ciertos usos desde su propia experiencia. El segundo es más controversial; hay quienes creen que la búsqueda de una forma normal es un ataque elitista a la diversidad y riqueza del lenguaje "vivo". Esto es absurdo: así como es maravilloso que existan muchos idiomas, también es verdad que esto genera un problema práctico, que normalmente salvamos apelando a traductores o aprendiendo lenguas de uso extenso. De manera análoga, si un argentino y un venezolano, por ejemplo, necesitan entenderse, tenderán a dejar de lado las formas más particulares de su lenguaje y se moverán dentro de lo que consideren su idioma común. Y no habrá nada elitista en ello.
De entrada debo aclarar que no soy más que un aficionado, de modo que las observaciones que aparezcan aquí deben considerarse siempre como problemáticas.